26 noviembre 2008

Influencias planetarias-La Justicia



La Justicia, diálogo y exhortación al Hombre.


Como ya lo sabes por mi presentación, yo soy la justicia, y estoy con ustedes desde el principio de todos los tiempos. Mi función es y ha sido siempre aplicar las leyes universales, retribuir a cada cual según su merecimiento y mantener en equilibrio el balance. Hoy te hago un llamamiento a despertar y examinar lo que esta pasando a nivel planetario, o ¿acaso no eres parte? Oigo a cada paso quejarte amargamente de los desastres climáticos, de la escasez de recursos, de la contaminación, de la extinción de especies, etc...Por mencionar solo algunos de los graves problemas actuales. Eres responsable de lo que esta sucediendo! ¿Cómo no puedes verlo? ¿Me dices que tú no has hecho “nada”? Bueno, aquí mismo esta una de las causas, como veras, tanto los excesos inclinan mis platillos como la indiferencia…no hacer nada es ser cómplice. La tierra ha sido ultrajada salvajemente, la vida animal y natural ha sido mutilada por el hombre, y hoy sufres las consecuencias.. La tierra responde con la furia de sus elementos y es allí donde te sientes pequeño, ¿verdad? Te has creído omnipotente, tu ego te ha llevado a creerte Dios, te has sentido Superior y no te has dado cuenta que solo has sacado a relucir tu peor parte, lo que hoy te aqueja, es consecuencia de tus actos ¿Recuerdas el mensaje de la piedra en el estanque? De la misma forma, cada acto individual tiene efectos en el colectivo ¿Me acusas de severidad? Te aseguro que he sido más compasiva que estricta… Me referiré brevemente a mis compañeros de elemento, como sabes pertenezco a la triada del elemento aire, junto a el arcano “Los Enamorados” regido por géminis y a “La Estrella” regida por acuario, yo estoy en el centro, regida por Libra, y represento el equilibrio. Si en los enamorados mi lección fue aprender a utilizar el libre albedrío siendo conciente de mis elecciones,hoy, he superado las dualidad y la ambigüedad de la constelación de los Gemelos y puedo resolver y ejecutar desde el Amor que Venus me otorga. Y en La Estrella, luego del Apocalipsis de la Torre, emergeré en una conciencia renovada, conectada en red con todos los seres y en comunión con la Naturaleza, donde podré sanar el caos en hermanamiento con la humanidad. Pero hoy, en esta instancia, me toca hacer estos ajustes y compensar los desequilibrios que el hombre ha generado con su violencia hacia el Planeta que los cobija. No ha sido mi intención hacerte sentir mal, solo deseo que despiertes a una Conciencia Superior que no te lleve a necesitarme ni verme como algo externo a ti, y a comprender la profundidad de la Ley del Karma, para que puedas equilibrar con Dharma, esto es, actuar para que toda la humanidad acepte su responsabilidad y coopere en acciones que contribuyan a sanar el daño causado.

La Justicia.



Te dejo esta carta, que seguramente ya conoces, escrita por un indio sioux,de Seattle, de la Tribu Suwamish,en la que responde al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce,en 1855.

“LO QUE OCURRA CON LA TIERRA, RECAERÁ SOBRE LOS HIJOS DE LA TIERRA. HAY UNA UNIÓN EN TODO “

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?, esta idea nos parece extraña. Si no somos dueños de la frescura del aire y del brillo del agua, ¿cómo es posible comprarlos?. Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva con sigo la historia del hombre piel roja. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar de que ella es sagrada, y deben enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, vosotros deberéis dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Una porción de tierra, para èl tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa. La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto. Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las vuestras.Tal vez sea por que el hombre piel roja es un salvaje y no comprenda. No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera, o el batir las alas de un insecto. Más tal vez sea por que soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos. ¿Què resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos. El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre - todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, el debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados. Por lo tanto, vamos a meditar sobre vuestra oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo como es que el caballo humeante de fierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin los animales?. Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales, en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo. Vosotros debéis enseñar a vuestros niños que el suelo bajo sus pies son la ceniza de vuestros abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a vuestros niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos. Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo. Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; el es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo. Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Vosotros podéis pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, El es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre blanco. La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos. Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja. Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar. ¿Dónde están los árboles?, desaparecieron. ¿Dónde está el águila?, Desapareció. Es el final de la vida y el inicio de la sobrevivencia.



……………………………………………………………………………………………………………….. "¿Necesitaré pintaros los terribles males que de aguardar fríamente tan bárbara invasión puede resultaros?"

Juanito Mora 1856





Autora:Ivana
Mi blog: http://azultarot.blogspot.com/

1 comentario:

Flavio dijo...

¡Bravo Ivanita!
Bonito texto, por momentos poético sin alejarse del objetivo principal, se agradece el giro hacia el cuidado del planeta, no se puede tener suficiente conciencia al respecto.

Flavio