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25 septiembre 2009

La casa de La Estrella

Nunca me sentí a gusto en la ciudad, con esos altos edificios asfixiantes que me recordaban a La Torre.
Cielos! Como para olvidarlo!

Es por eso que después de aquello decidí habitar un sitio que estuviera en consonancia con mi Verdadero Ser y donde pudiese experimentar el gozo de la Libertad.
Lo encontré en este mágico sitio: El Valle de la Esperanza.

Es un lugar en plena naturaleza, rodeado de montañas violetas, corrientes de agua cristalina que serpentean entre la hierba, y que de noche es el mejor observatorio del cielo que habrás podido soñar!
Aquí estoy en mi elemento!

En pleno contacto con la Naturaleza, conectada con la Divinidad.
Me encanta como ya saben estar desnuda y bañarme sin ropa en las aguas frescas y transparentes.
Y por aquí no vienen muchas personas…a nadie le importa demasiado hoy día contemplar el Cielo ni sentir el latido de la Tierra….muchos van corriendo todo el día entre el cemento y la (ejem)¿civilización? buscando tener mas y mas..!

Mi hogar es sencillo, pero amplio, porque yo adoro los espacios que me recuerdan la inmensidad del Universo…
Tiene grandes ventanales para poder ver todo el tiempo el paisaje.
Apenas tengo sectorizados algunos sectores que configuran mis diferentes espacios personales por cortinas de tules y gasas, livianos, casi etéreos.
Los colores? Todos los matices de azul, por supuesto!
Desde los mas claros celestes como cielos primaverales hasta esos azules violáceos tan sensuales como las uvas tintas, pasando por destellos de turquesas eléctricos y azules verdosos.
Es que me gusta fundirme con el cielo y sumergirme en las profundidades del mar…

Tengo entre la decoración rocas, cristales y piedras de diferentes formas, botellitas con fragancias, sahumerios, y vasijas repletas de flores.
Lo que destaca y llama la atención son mis dos misteriosas jarras…llenas de inagotables líquidos alquímicos que se transforman según las necesidades humanas.
A veces, en ellas esta el secreto para limpiar el pasado y atraer el mejor futuro, otras en cambio se llenan de Luna y de Sol, para equilibrar la naturaleza de tu persona, la mayoría del tiempo, y la mas buscada es aquella dorada liquidez que lava el Dolor y te llena de Fe..

Todos los peregrinos pasan por aquí tarde o temprano, agotados, hambrientos y heridos.
En este sitio vienen a hacer un alto en su camino, a lavar sus penas y a renovar la esperanza en la Vida.
¿Cómo llegan? es fácil, aquí brilla con intensidad aquella Estrella que alguna vez guío a los Reyes Magos indicándole el camino a Belén.
Solo hay que aquietar la mente y ella aparece…

Te sigo contando, algunos dicen que soy astróloga, otros rumorean que practico Reiki y muchos me llaman “Terapeuta Floral”, en realidad, practico la Magia ancestral de todas las brujas…dejo que por mis manos fluya el Amor, interpreto las señales del cielo, y sano con el poder de la naturaleza, con sus hierbas, sus flores.
Desde siempre fue así…
Los secretos no son tan secretos, solo hay que saber mirar…

Me acompañan muchos animales que conviven pacíficamente en el valle.
Hay uno en especial que es mi amigo fiel, un ave delicada y grácil, se llama “Ibis”, pero creo que a el le gusta mas que lo llamen “Fénix”, supongo que le ha gustado mucho aquella historia y se ha identificado con el.
Con Ibis nos comunicamos en silencio, con la mirada, esta a mi lado recordándome que el amor tiene que estar acompañado de Libertad…por eso el despliega sus alas y parte por rumbos desconocidos pero siempre regresa a mi lado.

Me despido porque me voy a dar un baño, no sin antes decirte que puedes venir cuando quieras, déjame darte un pequeño presente para que te acompañe en tu viaje: llévate esta botellita llena del liquido de mis jarras…el paradójico secreto para que nunca se acabe...es darla!
De esta manera siempre la tendrás repleta, mientras mas das, mas recibes!


Bendiciones!
Ivana
Azultarot

27 enero 2009

Ritual "La estrella"

La estrella.
Ritual para recuperar la esperanza y ver la luz en medio de la oscuridad





Este ritual está diseñado para cuando hemos perdido algo o a alguien que era muy significativo en nuestra vida y necesitamos un golpe de luz que nos devuelva la ilusión por el futuro.

Materiales:
-La carta del arcano XVII, la estrella.
-Cartulina blanca y ceras o lápices de colores (no rotuladores)
-Vela blanca
-Para el primer baño: romero y sal.
-Para el segundo baño: esencia de lavanda.

Tiempo de duración: siete días.

Estructura:
Empezaremos el primer día, en el momento que queramos pero siempre en un sitio relajado y tranquilo, sin prisas. Antes nos daremos un baño de romero y sal para limpiar las energías negativas. Tras esto, escribiremos en un folio aquella pérdida que nos trae dolor y desesperanza. Una vez que hayamos hecho esto, procederemos a quemar el folio con la vela blanca diciendo las siguientes palabras tres veces seguidas:

“Yo ----(nombre)----entrego este dolor al cosmos para dejar mi espíritu libre a la luz de la esperanza.”

Dejaremos la vela encendida junto a la carta de la estrella.

Estos mismos pasos los haremos los días 2 y 3.

Al cuarto día, una vez realizado el mismo ritual que los días anteriores, procederemos a relajarnos cerrando los ojos y oyendo una música espiritual, siempre con la imagen de la estrella en nuestro ojo central. Cuando estemos lo suficientemente relajados, abriremos los ojos y cogeremos la cartulina y las ceras. Delante de la vela blanca y sin dejar de mirar la carta de la estrella, procederemos a pintar la cartulina sin pensar en lo que hacemos, sólo dejándonos llevar por el inconsciente mientras miramos la carta. Una vez pintada, escribiremos encima del dibujo la siguiente frase:

“Esta es mi luz, esta es mi estrella”

Dejaremos la cartulina al lado de la vela y la carta de la estrella.
Durante los días 5, 6 y 7, antes de acostarnos nos daremos un baño de lavanda para favorecer la tranquilidad y la paz de espíritu. Nos quedaremos durmiendo visualizando el dibujo y la frase escrita.

Al séptimo día, apagaremos la vela y pondremos el dibujo siempre en un lugar visible en el que podamos contemplarlo cuando las fuerzas nos falten para seguir el camino.

30 noviembre 2008

Las influencias planetarias de La Estrella

En medio de la actual crisis financiera, social y moral, la carta de la estrella tiene un significado fundamental. Sus efectos empezarán a notarse una vez se haya “purificado” el mundo en el que vivimos. La carta de la estrella se relaciona con la esperanza en un mundo mejor que sólo puede darse mediante la destrucción de las viejas estructuras representadas por la carta anterior (la torre) como efecto de la ambición desmedida (el diablo).


La estrella representa al signo de Acuario (aire) de ahí que esté relacionada con la inspiración, la creatividad y las soluciones imaginativas, nuevas y refrescantes para un mundo que necesita de las innovaciones de este signo para idear una nueva sociedad más justa e igualitaria.
Esta influencia astrológica nos avisa de que una vez pasemos por el periodo de destrucción que trae la crisis, la humanidad estará dispuesta a mirar hacia el futuro con ojos nuevos, aprendiendo e integrando los errores del pasado y dejándose llevar por la inspiración del signo de acuario para buscar nuevas soluciones.
En estas nuevas soluciones, Acuario nos avisa de que tendrán importancia todo lo creativo y lo artístico: la belleza será fuente de inspiración para la esperanza de la estrella.



Verónica García Huidobro



La belleza del pensar




Como influencias planetarias, en la estrella encontramos a Júpiter en la undécima casa, la casa de los sueños, los proyectos, los deseos, los ideales y los amigos. Júpiter es la expansión una vez integrados los errores del pasado: la estrella con Júpiter nos habla de la esperanza en el crecimiento, pero un crecimiento basado en lo social, en la relación con los otros, no en el egoísmo individual que ha venido marcando el crecimiento de Occidente. Con esta influencia planetaria tenemos la oportunidad de basar la expansión en el amor con el prójimo.




La undécima casa es la del crecimiento en relación a los sueños, los deseos y los amigos: Júpiter le da fuerza a esta casa y junto con la estrella nos anima a aprender del pasado y a tener esperanza en el futuro. Podemos construir un mañana mejor, en comunión con los demás. Éste es el mensaje planetario que nos trae la Estrella.






23 octubre 2008

La Estrella


Hace poco viví una fuerte transformación en mi vida: mis sueños, mis proyectos y mis ilusiones se vinieron abajo como por obra de un rayo. La torre que había construido y que creía indestructible fue al final tan frágil como una hoja al viento. En el momento de la caída, me quedé anonadada, sin fuerza y sin voluntad para mirar alrededor y saber qué hacer con mi vida.
De pronto me vi desnuda en medio de un paraje solitario en el que ya no cabía nada de mi pasado; con la torre había caído también mi modo de ver la vida y me sentí tan débil y tan poquita cosa que no supe hacia donde caminar.
Entonces, desnuda y sola, decidí emprender la marcha: caminaba con dificultad, sentía terror hacia lo que me rodeaba, pues ya no estaba protegida por aquello que yo había construido, por esa torre que me rodeaba y me defendía del exterior. Decidí caminar.
Desnuda como estaba, en medio de aquel paraje solitario, encontré un pequeño baúl. Me arrodillé y posé mis manos sobre la tapadera y suavemente, la abrí. De ella salieron multitud de langostas y otros insectos que me envolvieron: era como ver salir de aquél cofre todos los miedos y la angustia de los últimos tiempos, como si aquel baúl fuera mi corazón que se abría y me permitía ver, cara a cara, todos los temores que también habían ayudado a la construcción de aquella torre que yo creía que me protegía. Entonces me di cuenta de que, aunque estaba sola y desnuda, los insectos huían. Habían estado escondidos en las habitaciones, en las paredes y en los techos de mi torre, la misma que yo adoraba, pero también la misma que no me dejaba avanzar. Ahora, desnuda y sola, caminaba y avanzaba por el mundo e incluso, mis temores utilizaban sus alas para huir de mí. Entonces la vi. Los muros de mi torre no me habían permitido contemplarla. En medio de aquel batir de alas, algo brillaba y llamaba mi atención. La estrella había aparecido en mi vida y supe que mi torre debía caer para poder contemplarla. Ella me iluminaba, ella era yo: yo era la estrella. Yo podía mirar en mí y dejar huir mis miedos y ver la luz que brillaba en mi interior.
Todavía no sabía qué iba a ser de mi vida, pero sabía que ahora no era una mujer sola y desnuda. Ahora era una estrella y dejé de luchar contra los muros y las alas de mis miedos.
Seguí caminando. En mi peregrinaje encontré un pequeño riachuelo: era el fluir de la vida y decidí que con mi luz podría ayudar a los demás también a seguir adelante una vez que sus muros se hayan destruido.
Ahora podéis verme siempre aquí. La luz ha dado paso a la oscuridad. Veniros conmigo cuando tengáis miedo. Yo os daré el agua y la luz necesarias para aceptar lo inevitable sin perder la esencia interior y os ayudaré a encontrar esa estrella que lleváis dentro. Sigo desnuda, no porque no tenga ropa que ponerme, sino porque aprendí a ser yo misma y a valerme únicamente con la fuerza de mi esencia, de mi cuerpo y mi piel.
Pero soy realista y sé que, aun teniendo una estrella dentro de mí y aun enseñándote a ti la tuya propia, el camino hay que seguirlo, el fluir de la vida no puede hacerse sólo a través del agua, tiene que ir también sustentado por el poder de la tierra. Pero una tierra que ya no sirve para construir muros separadores, sino para dar vida. Por eso podrás observar que parte de mi cuerpo se apoya en el suelo y parte en el agua. Ahora soy río y tierra que se nutren mutuamente. Ahora soy la estrella a la que mirarás cuando creas que nada tiene sentido.

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.
(Ángel González)

Autora entrada: Maricruz
web: Caperucitazul