09 octubre 2009

Como serìa la casa del Carro?... por Dagme.





El Carro, un joven que ha madurado, y sabe perfectamente lo que quiere, se ha casado hace poco, luego de una relaciòn sumamente armoniosa, viviò hasta hace un tiempo en una casa pequeña pero llena de amor, pues su relación de pareja se realza por su gran sentido protector a la familia... por ello llegó el momento de elegir comprar una casa hermosa, porque el sabe lo que quiere, y además lo puede hacer; la mente del carro camina sobre senderos seguros...
Ahora elige lo que busca y lo encontrò, la casa del Carro es una casa muy grande, en las afueras de la ciudad, pues aunque él sabe manejar las distancias, la casa del Carro tiene que estar cerca al mar, sobre una pequeña loma, de donde él y su amada esposa puedan mirar por la ventana, como se pone el sol cada día, y como la luz de la luna ilumina su dormitorio sutilmente...
Tiene además, una gran caballeriza, donde el puede alimentar a los caballos que jalan de su carro, caballos hermozos, sanos, vitales, que lo ayudan a trasladarse a los lugares que él quiera... y como el Carro es autoridad, tiene a su servicio un grupo de personas que lo ayudan a mantener el lugar , a alimentar a los animales, y aunque estos son de su servidumbre, el señor Carro no los ve así, pues los trata como si fueran su familia...
Su sala es grande, con unos muebles muy confortables, como el Carro viaja continuamente, en su sala yace su lugar ideal de descanso, donde tiene una buen equipo de sonido, que lo deleita con armoniosas armonias, además le encanta la musica, por ello cultiva la práctica de tocar algunos instrumentos musicales, como la flauta, y la guitarra, las cuales tienen su lugar, en un gran armario, ahi además hay otros instrumentos de percusòn , que los tiene muy ordenados, en sus casilleros..
estos le sirven muy bien, cuando comparte reuniones con sus amigos, a los cuales invita con frecuencia y les sirve deliciosos potajes...
La cocina es amplia, còmoda, pero muy práctica, pero si tiene un amplio repostero , donde él y su esposa comparten labores de cocina, porque además de gustarle invitar a comer, le encanta cocinar y disfrutar mirando como gozan sus comenzales...
Además en la planta baja tiene un gran jardin, rodeado de plantas, que estan protegidas por una hermoza jardinera, pues como es amante de los animales, tiene una pareja de perros bulldock, hermosos animales muy bien alimentados, porque se preocupa de sacarlos a correr todas las mañanas,que sale al amanecer, a la orillas del mar, donde disfruta del aire puro, y de la naturaleza marina...
En la segunda planta esta su dormitorio, amplio, cómodo,de gran estilo rùstico, con una hermosa cama de pino, vestida de hermosas mantas que suele traer de sus viajes al extranjero, tiene un tremendo closet donde esta su vestuario , uno para él, otro para su esposa, pues le encanta la ropa fina, pero de moda casual... En el baño hay un hermoso jacuzzi, rodeado de velas multicolores, con caminos de piedras a los costdos, donde comparte momentos bellos en la intimidad, porque vive su vida sentimental intensamente, y su estatus actual le permite gozar de estos placeres, y aunque tiene de todo, mantiene él y su amada esposa una sensillez absoluta, pues ahora es momento de disfrutar, y dejar atràs momentos dificiles, ahora ellos saben lo que quieren y trabajan mucho para disfrutar, es el momento...
Por el pasillo encontramos dos dormitorios mas, que actualmente los usan para los huéspedes que se quedan en casa, por el momento no tienen niños, pero se preparan para ser Padres, muy pronto. Ademàs se preocupó de tener en cada dormitorio grandes ventanales, que hace el ambiente cálido muy iluminado, acogedor en todo su esplendor!!!
A pesar de tener un ambiente rústico, se puede oler el delicioso aroma a madera y flores , la fachada, pintada de un color amarillo maracuya, que combinado con el marrón de los varandales y la luz del sol resplandeciente, muestra una casa especialmente tibia y acogedora...
Esta por acabar el año, y he sido invitada para vacacionar en esta hermosa casa, a la cual acudirè gustosamente, y compartiré con esta hermosa pareja veladas de cantares y disfrute, espero que al llegar este momento encuentre novedades de la llegada de un nuevo miembro a la familia, el niño esperado por ellos... Deseo muchas felicidades a esta hermoza pareja...
Dagme

03 octubre 2009

La Casa de los Enamorados

Situada en medio de un gran parque repleto de flores y árboles frutales, surcado por numerosos senderos que formaban un verdadero laberinto, al fin hallé la Casa de los Enamorados.
Sobre un gran arco donde se enredaban rosales, en la parte superior del pórtico, un gran Ángel custodiaba el ingreso, portando arco y flecha: Cupido!, por supuesto…
Me recibió la pareja afectuosamente, y me invitaron a sentar en un gran sillón mullido y tapizado de rosa.
En la galería se podía divisar un enorme cuadro que mostraba una mujer y un hombre desnudos, en un jardín donde había un gran árbol de manzanas y por encima de ellos, asomándose, un Ángel bellísimo con sus alas desplegadas los Bendecía.
Eran sus antepasados, explicó ella, Adán y Eva, cuando aun vivían en el Jardín del Edén.
Al escuchar el relato, sentí dentro de mí la fuerza de todas las Evas y la seducción de todos los Adanes, me embriagó la sensación de estar enamorada.
Mientras bebíamos un néctar delicioso, de flores y frutas, observaba esta pareja donde no parecían estar nunca seguros de nada, no lograban decidirse si querían el zumo con azúcar o miel, si convidarme masas o pastel, si poner música o tocar el piano y así …
Cuando lograban ponerse de acuerdo se miraban con ojos húmedos y plenos de amor, transfigurándose de tal forma sus expresiones que me costaba distinguirlos.
No se que ingrediente tendría aquel sumo pero estuve confundida toda la tarde, y como en las nubes..
Caminamos por el jardín y era fácil perderse en las bifurcaciones de los senderos, en un momento, creí haberme extraviado y no sabía que camino tomar…

Una certeza extraña que venia desde mi corazón me indicaba el camino de la izquierda…lo seguí…

Era tarde, atardecía y el sol teñía de rosas y morados este fantástico lugar que parecía encantado.
Nos despedimos afectuosamente y prometí volver algún día…

Me obsequiaron para mi regocijo, una manzana tan roja como el corazón, pero me dijeron que no debería probarla..
Y aquí estoy, acabando de escribir mientras la miro y me parece cada vez mas tentadora…no se que consecuencias habrá de contravenir el consejo…pero creo que aquel fruto pronto me revelará algún secreto…



Bendiciones!
Ivana

28 septiembre 2009

En la casa del Hierofante - Por: Minerva



Hoy tengo una cita importante. Me han dicho que debo ver al Hierofante. Me da curiosidad y al mismo tiempo temor....como sera visitarlo en su casa, en su cotidianeidad, esa que esta empapada de lo que el es?

Ha llegado el auto que me ha de llevar, el hombre que lo conduce no habla...ni yo. Me entretengo viendo el paisaje y las calles por donde va el auto. Llegamos a una colonia muy exclusiva, las casas son grandes, lujosas, rodeadas de arboles y jardines enormes. Después de un rato de ir por una gran avenida noto que el auto empieza a disminuir su velocidad y entra a una vereda. Todavía andamos un rato mas, todo esta lleno de arboles a los lados del camino...me gusta como los rayos del sol se filtran por entre las ramas mientras escucho como cantan los pajaros. Al frente veo una casa...es grande sin llegar a ser ostentosa, pero no hay duda que es la casa de alguien importante. Al fin el auto se detiene y el conductor me abre la puerta para que salga, nuevamente no me dicen nada...no hace falta, yo ya estoy enfocada en lo que encontraré detrás de la puerta de entrada. La casa esta pintada de un color claro que no es exactamente blanco, no logro determinar el tono, se ve bien rodeada de tanto verde: las plantas, los arboles. Se ve moderada, sobria.

Camino hasta la puerta de la casa, y cuando llego volteo a ver nuevamente al conductor del auto, pero el ni siquiera se da por aludido. La puerta es de madera color maple con la cerradura dorada....Por alguna razón no toco, simplemente tomo el picaporte y abro la puerta.

Cuando entro se siente frío...por dentro, las paredes también están pintadas de colores claros igual que fuera, los pisos son de mármol. Camino por un pequeño pasillo y observo los cuadros que hay en las paredes, en la mayoría se ven árboles y puentes de todos tamaños y en distintos lugares. Llego a una especie de sala o distribuidor y me detengo, no se a donde dirigirme y aun no he visto ni escuchado a nadie, solo puedo escuchar el tictic de un reloj y los pajaros afuera... me siento un poco perdida....pienso que debí haber tocado a la puerta. En eso estaba cuando sentí una mirada atrás de mi. Cuando volteo veo un hombre parado en el umbral de una puerta, es delgado, se ve de unos 45 años, pero estoy segura que esa no es su edad, algo en su mirada habla de muchos, muchos años mas. Su piel es clara, sus ojos y su cabello oscuros, sus facciones son angulosas, con una quijada fuerte, pero no intimidante. Esta completamente vestido de negro y me mira como si ya me conociera, su expresión es serena, es amable, pero no sonríe.

Me saluda: Buenas tardes, como ha ido tu viaje hasta acá?

Bien, tranquilo.....He entrado sin tocar -digo un poco apenada-

El solo dice "pasa".

Lo sigo a una habitación realmente grande, una especie de oficina, las paredes están cubiertas de madera, el lugar tiene dos pisos, en la parte de arriba puedo ver grandes estantes llenos de libros...hay libros por todos lados, hasta tomar un aspecto desordenado, algo que me parece extraño viendo la apariencia impecable de El. Es un lugar completamente masculino: no hay ningún adorno inútil, todo es funcional, elegante, clásico. Observo su escritorio: Tiene tres telefonos, un fax, un ordenador y muchos papeles, parece que necesita estar constantemente disponible y comunicado.

Del lado derecho hay un gran ventanal desde donde se puede ver el jardín y logro distinguir un hermoso puente sobre una especie de rio. "Vaya! -pienso- esto es REALMENTE grande-"

En eso entra una mujer y le lleva una copa de lo que parece ser vino tinto, al irse, voltea y me sonríe, pero no me ofrece nada de tomar y se va.

Me llama la atención lo "normal" que me resulta la casa, quizá yo esperaba algo mas...fuera de lo común, no se. Es grande y en cierta forma lujosa, pero no hay ningún exceso chocante de ningún tipo. Hay candiles, mesas, muebles, plantas, igual que en cualquier casa...pero nada es demasiado "personal". También me llama la atención lo poco comunicativos de las personas que he visto hasta este momento.

Estoy perdida en estos pensamientos cuando de pronto recuerdo que estoy sentada justo frente a El y lo miro...me parece que el ha estado observandome mientras yo examinaba su casa y sacaba conclusiones...parece divertido, ahora se ve mucho mas joven que hace un momento.
Me sonríe! y dice: "tengo algo para ti"

Se levanta y en una mesa detrás de el veo un tocadiscos. Si, no es un cd player, ni ningún aparato de esos. Es un simple y viejo tocadiscos. En la consola hay un disco de acetato, el Hierofante coloca la aguja en su lugar y empieza a sonar una canción....es una canción de amor. Yo la conozco, la he escuchado antes y sin querer empiezo a tararearla...extrañamente el hace lo mismo. Entonces toma una carta y me la da.

Volteo hacia la ventana y veo como empieza a caer la tarde.

El hogar de la Torre






Da miedo pensar como puede ser el hogar de Torre, un arcano que destruye a su paso sin importar si estás preparado o no.
Puede que te de pequeños avisos antes de dar el paso pero estás tan cegado en tu "subida" que no ves más allá de tu nariz.
Antes de conocer al arcano XVI solia imaginar como sería su casa: "seguramente seria fria como el hielo; De piedra, donde el aire se colase por todas partes y terminase congelándote los huesos. Tal vez una prisión sin salida o una "casa" sin techo ni paredes que solo tuviese una puerta...." jajajajaja!! es tan poderosa la mente.

Un día, en una de esas caminatas donde, a veces, te llevan los pies, sin rumbo fijo, encontré a "Torre", a la orilla del mar, observando la nada, escuchando el sonido de las olas.
Su rojos cabellos ondeaban al viento como un millar de hilos cobrizos revoltosos. Sus mejillas sonrojadas por el sol sostenian dos grandes querubines verdosos llenos de vitalidad.
Era tan hermosa...y temerosa a la vez.

Me acerqué sigilosa, pensando que me echaría a patadas por romper su "momento de paz".
Notó mi presencia, se giró y mirándome de arriba a bajo, con una sonrisa, me invitó a una taza de te. Hacía mucho que nadie la visitaba y agradeció mi compañía.


Su casa coronaba un acantilado vecino. Desde ella se podía ver todo el océano.
Era todo lo contrario a lo que había imaginado en un principio: madera, calor de hogar, sencillez.. FASCINANTE!!



El porche invitaba a sentarse con su barandilla (faltaba un pequeño "columpio sofa" que tenía arreglando).

Al abrir la puerta eras recibido por un amplio salón con muebles de madera, reinado por una chimenea.
Me encantaba pero no entendía como, siendo la casa de madera, había construido una habitación, a parte, de piedra....

"Bueno"- dijo - " Llevo toda la vida cambiando de casa... no me suelen durar mucho, al menos por entero. Tras tantos derrumbes debido a malas bases creadas, y tántas pérdidas, hay una parte de mi vida que ya es, del todo, "solida". Es está, el salón, donde recibes gente y sabes estar a gusto en compañía, donde puedes disfrutar de buenas charlas sin temor a que te apuñalen, por eso la piedra. El resto, aún temo que pueda volver a venirse abajo, de ahi que sea de madera, no es tan hiriente" Su contestación me dió que pensar.


La cocina, no muy grande, tenia lo justo: nevera, regadero, armarios para los utensilios... Lo único destacable el GRAN horno donde se había propuesto aprender a cocinar con AMOR, asimilar como llevar el calor de tal sentimiento.

Torre era muy hermosa, le encantaba seducir, hacer sentir especial a esa persona pero, su amor, llegaba a ser destructivo si no lo manejaba, cosa común en ella. Esa parte de la casa era de madera.

El cuarto de baño sencillo: ducha, retrete, lavamanos, no más.
Me llamaron la atención las toallas. Tomé una aspirando su aroma... triste recuerdos surgieron entre las fibras del tejido.

Torre me observaba divertida: "lo has notado"- comentó -" en noches de añoranza o tras una dolorosa pérdida, cuando me siento hundida, suelo coser, tejer o bordar mi tristeza en toallas, sábanas, telas...etc para poder recordar lo que logré superar cuando estaba abajo del todo. Es el aroma del recuerdo"

Al dormitorio se accedia por unas escaleras construidas en la parte externa de la casa (le gustaba que la brisa se llevase las malas energías antes de ir a dormir, solía tener pesadillas y aquella "maniobra" le ayudaba a concilar el sueño entre los brazos de morfeo con una sonrisa en la boca).
Un cuarto acogedor, construido sobre el salón (parte de las paredes eran de piedra tb). El calor de la chimenea calentaba el suelo y contagiaba el ambiente de calidez y armonia.


Volvimos a bajar al salón para tomar la taza de té; comprendí, entonces, la clave de aquella casa: LOS VENTANALES CON VISTAS AL MAR!!!
No me había percatado de aquel tesoro hasta que Torre corrió las cortinas: Una terraza donde poder sentarse mientras la vista se perdía en la lejanía...

Recostadas en las sillas de la terraza, me explicó el por qué construir, sobre aquel acantilado, la nueva casa: "fué por las vistas".

El mar eran sus emociones: podían estar en calma como tan pronto con oleaje llegando a fuertes tormentas y, tras un periodo de tiempo, volver a la calma. Subir o bajar como las mareas.

El mar era su mejor amigo, su mayor confidente.



Fué una tarde expléndida.
La casa de Torre quitó muchos temores contruidos en mi mente. Cómo el arcano mismo tuve que destruir para volver a crear con mejores cimientos.


Antes de despedirnos Torre me regaló un cd: "escúchalo de vez en cuando, él te hará recordar lo que puedo llegar a pasar si dejas que el arcano XVI entre en ti pero te dará fuerzas para seguir adelante".


Al llegar a casa, impaciente, puse el cd:

27 septiembre 2009

"Bienvenidos a mi mansión" - La emperatríz.




Fuí ícono de la moda y el glamour en los años 50. Consentida por el temperamental Alfred Hicthcock, me rodee de la crema y nata de Hollywood, mi carrera ascendente en la vida recién comenzaba cuando gané un premio Oscar fue por mi actuación en la película "La angustia del vivir". Quizás mi antiguo pacto con Venus/Afrodita, me ayudó a expandir mis elegantes encantos, tuve romances con los actores mas importantes de aquella época pero aunque adoraba mi carrera no iba a frenar mis sueños. Desde chica supe que estaba destinada al lujo, a la belleza y a ser amada por un hombre que fuera capaz de poner un reino a mis pies, hasta que lo encontre! Me casé con el príncipe en la luna de aries del 56 y mi vida cambió.
Me gustaría que me acompañen a mi palacio. Pasen por favor
Bienvenidos al Palacio Principesco de Mónaco, aunque su frente asusta un poco ya que es pura roca y solo puede divisarse la fortaleza y los cañones por dentro puedes ver los mas delicados jardines, con flores que provienen de todas partes del mundo, tan bellamente arregladas que algunos estudiantes de arte se sientan a pintar los efectos del ocaso en los pétalos de las flores. Por dentro cuenta con 200 habitaciones, cada una con decorado único y exquisito. En el centro exacto puedes encontrar la sala del trono donde tienen lugar todas las ceremonias oficiales cuya entrada es el patio de honor el cual fue construido con tres millones de cantos rodados blancos.
A un costado podemos encontrar el Museo Napoléonico donde puedes ver los objetos de aquel personaje tan polémico, también encuentran los archivos del palacio. Para los amantes de los automóviles pueden encontrar a los pies la coleccion mas maravillosa de autos de lujo antiguos que cuenta con casi cien vehiculos.




Aqui pueden verme con mi adorada familia, estamos posando en los jardines del Palacio y en mi vientre se gestaba mi última hija. Aunque me costó mucho trabajo adaptarme al protocolo y no caer en el imcumplimiento de alguna de las miles de reglas de etiqueta me esforcé siempre por ser cortéz y amable con todas las personas y así intenté dejar la huella en el palacio, quitándole su rigidéz envolviéndolo de colores cálidos y de obras de arte impactantes.

Por aqui podemos accesar a la galería de estilo italiano y sus frescos del siglo XVI; aqui el Salón Luis XV en amarillo y oro; mas allá el Salon Bleu una maravillosa armonía de azul y oro; el Salon Mazarin cubierto de revestimientos de enmaderados polícromos; la Salle du Trône adormada con una impresionante chimenea del Renacimiento; la Chapelle Palatine construida en el siglo XVII; la Tour Sainte Marie, de piedras blancas de La Turbie; la Cour de Honneur y su escalera del siglo XVII de mármol de Carrare de doble giro.

Me he ocupado de mi familia y del bienestar de mi comunidad. Fuí en vida una excelente madre y compañera y espero que se hayan sentido cómodos en mi casa.

Y antes que te vayas quiero entregarte este anillo que tiene el símbolo de Venus, para que cuando lo mires termines de convencerte que en este plano tu viniste a materializar lo que estés dispuesta a soñar!

La Casa del Colgado

Por Gaby Gómez del Río

Hola, como ven mi casa no es más que un metáfora sobre mí. Enclavada en el suelo, frondoso y lleno de vida, el árbol se encuentra sujeto, y sobre éste, una casa, mi casa.
Su entrada, un ojo. El ojo que observa, pero no hay boca, ni pies ni manos. Observar y gestar, o pensar son las claves de este sitio.
Hay un silencio acogedor. El aroma del ambiente es vainillado. Es cálido. La puerta se abre hacia dentro, y su manija es una pupila incipiente. Si la ves, entras. Y sino te quedas indagando fuera. No puede verse aquello que no se conoce. Por lo tanto, si no conoces la forma de la manija de la puerta de mi casa, no entras.
Las paredes cambian de color, según sea lo que se esté elucubrando. Los cuadros son absorbidos por las éstas y devueltos a la superficie según sea el color de las mismas. Todo esta geométricamente dispuesto. La exactitud de este orden responde a mi pose en lámina del tarot. Las ventanas, se encuentra a los lados del iris, parecieran dos custodios, podría decirles que son los portales que traen luz.
Este es mi sitio, mi estar, es lo que soy. Cuando tengo mucho en mi cabeza, salgo pero como saben, no bajo al suelo, aún no, pero ya lo haré. Mi tarea es la de canalizar entre ideas extraordinarias y contextos/tiempos inapropiados, cuestión esta que me imposibilita la acción, pero que no detiene a mis ideas. Es por eso que el árbol es mi metáfora, éste canaliza la energía del cielo a la tierra y viceversa
.

26 septiembre 2009

La Casa de La Sacerdotisa 2

Autora: Aurora Díaz
www.auroradiaz.com



Llegúe a los muelles de San Juan, Puerto Rico, a las 2 PM. Abordé un barco que me transportaría hasta la costa noreste de la isla, donde reside La Sacerdotisa. Sólo llevaba un pequeño bolso con lo indispensable; y un mazo de tarot. Me sentía cómoda, vestía con mahones hasta la rodilla, camiseta blanca y sandalias. Ah, llevaba mi pulsera de cuarzos blancos en mi muñeca izquierda.


El barco me dejó en el malecón de Isla Verde.  Eran las 4:00 PM, comenzaba a declinar el sol. Me relajé y esperé la señal indicada; mientras, dejé mis sandalias en la arena. mojé mis pies, y  recogí varios caracoles de la orilla. Los puse en mi bolso después de agradecer al mar su precioso obsequio.  A lo lejos, vi una figura azul que caminaba a mi encuentro. Esperé unos instantes hasta que se acercó más. Era  un pescador. Me indicó que debía abordar su pequeña barcaza, cortesía de La Sacerdotisa.  Él me conduciría a mi destino. Mantuvimos silencio todo el trayecto. El mar se tornaba azul profundo, y el sol se alejaba  en el horizonte.  Me pareció que viajaba fuera del tiempo. Disfruté la eternidad de esos minutos mientras el mar me envolvía en su perfume. Entré en otra dimensión. 


El barquero entró a una pequeña bahía a través de un arco de piedras. ¡Una belleza de la naturaleza!  Sentí una energía liviana al pasar el arco. Se respiraba una paz enorme y tal parecía que la barcaza levitaba pues se deslizaba sin resistencia por el agua.





En el centro de la bahía se divisaba un túnel. Al llegar a su entrada el barquero se detuvo, y me dijó, “llegamos”.  Amarró la barcaza a unas bambúas y  nos adentramos en el túnel caminando. El aire allí era fresco, la luz era  tenue, estaba casi a obscuras.  Tuve que hacer uso de mi imaginación e intuición para dar cada paso, pues el pescador caminaba detrás de mí.  Era como si yo lo estuviese guiando a él, en ves de él guiarme. Tal parece que se invirtieron los roles...



Más adelante, al final del túnel,  vi una escalera de piedra. Me viré y le pregunté adonde nos llevaría. “A la casa de La Sacerdotisa”, me contestó.


Subimos por la escalera de piedra gris, pulida, amplia, en forma de espiral.  Al subir observé muchas puertas contiguas a la escalera.  Llegamos a un espacio abierto,  también con paredes de piedra, donde había bastante claridad.  Olía a frutas frescas, era nada menos que la cocina de La Sacerdotisa. No tenía estufa, sino que en su lugar había una mesa llena de frutas, vegetales frescos y pan recién horneado.  En una tablilla de madera había unos cuencos de cristal de cuarzo transparente y otros recipientes y bandejas elaborados con piedras semi-preciosas. En el fondo, una ventana enorme tenía un jardín colgante que daba hacia el exterior; hacia el interior estaba lleno de macetas con especias. En una esquina pude ver un fogón de leña con una tetera de bronce sobre él. Estaba humeando. "De seguro tomaremos té", me dije en silencio...


La Sacerdotisa me sorprendió al entrar en su cocina por la puerta de atrás. Me saludó y me dio la bienvenida a su casa. El pescador se marchó por la misma escalera por donde llegamos. No sin antes La Sacerdotisa darle instrucciones de arreglar algunas de las puertas que antes vi al subir las escaleras. En ese momento me enteré que esas puertas daban acceso a los registros akásicos. Se trata de unos túneles que corren a través de las piedras pasando por debajo de la bahía.  Aproveché y le mencioné que me interesaba verlos. Me dijo que sí.

Ella vestía un traje  largo hasta los tobillos, azul claro en gaza de algodón. Tenía una bufanda plateada alrededor de su cuello. Calzaba sandalias de cuero. Su tez era triqueña claro y su cabello castaño bastante rizo. Lo llevaba largo, hasta sus hombros. No tenía ni gota de maquillaje pero su piel era tersa. Sus ojos grandes color castaño y sus facciones como las típicas latinas. Era delgada, pero no tanto.  La única joya que llevaba era una pulsera de cuero con una amatista facetada, preciosa. Sus manos eran largas y sus uñas impecables pero cortas. Sus ademanes muy suaves al hablar.


Sirvió  té de mate en unas tacitas de cuarzo verde. Colocó las tazas  en una bandeja de lapizlasuli y me invitó a pasar a su sala. La sala era un recinto con paredes y pisos de piedra pulida, igual que toda la casa. Las paredes tenían candelabros de bronce con sus velas prendidas.  Imperaba una gran sencillez y frugalidad, se respiraba espacio y orden en la sala, noté que solo había lo indispensable. De otra  pared colgaban dos espejos enormes que llegaban desde el piso hasta al techo; tenían forma ovalada con los marcos de  ébano rústico.  En la pared contraria,  frente a los espejos, estaban dispuestos infinidad de cojines de todos los tamaños. Me invitó a sentarme  sobre un cojín enorme y mullido.  Colocó la bandeja en una mesita y me ofreció la taza de té.   


Estuvimos conversando de muchos temas, entre ellos, el akasha y el tarot. Le enseñé el mazo que traía en mi bolso y le fascinó por su concepción tan moderna. Al ver que le gustaba, insistí en regalárselo. Humildemente aceptó el regalo diciéndome, “siempre lo atesoraré”. Se levantó, y pasando a través de unas cortinas de gaza blanca, dijo que iba a buscar algo a su habitación.  No tardó mucho, trajo varios mazos de tarot, que estuvimos estudiando toda la tarde.  Ya anochecía cuando una mujer salió de la cocina con la tetera, una bandeja de frutas y pan fresco. Cenamos, sentadas en los cojines de manera muy informal.  



Eran pasadas las 8 de la noche, tenía que marcharme pronto. Como si me leyera la mente, se levantó y me pidió que la siguiera, deseaba enseñarme el resto de su morada. Me invitó a pasar a través de la tela de gaza blanca, a su habitación. Para mi sorpresa, no tenía una cama ni colchón alguno, sino que tenía un cojín azul obscuro, y una mesita de ébano frente al cojín. 







Sobre la mesa tenía un libro de cubierta azul, una vela dorada encendida, y una concha de mar,”abalone” que utilizaba como espejo.  Al lado del cojín tenía una canasta con unos cuantos mazos de tarot, no muchos. Antes de que yo preguntara, me dijo que ella no dormía, sino que meditaba durante algunas horas de la noche y las horas restantes trabajaba catalogando la nueva información que entraba a los registros akásicos.  Cuando dijo, “registros akásicos”, señaló con su dedo índice una de las paredes de su habitación. La pared completa simulaba un televisor, pero era traslúcida, de apariencia gelatinosa. En ella se proyectaban imágenes de los túneles con los registros, de este planeta y de otros mundos...  Al posar mi vista sobre la pantalla se me activó el tercer ojo. A través de esa pantalla ella tenía acceso a todos los tiempos, la información y  los universos que existen.  Noté que su habitación no tenía ventanas. Le pregunté al respecto. Señalando su tercer ojo, me dijo: “esta es mi ventana”.

Salimos de su habitación y recorrimos un largo pasillo. Al final del mismo me topé con otra escalera en espiral, nada menos que  construída en piedras de amatista y paredes de cuarzo blanco. La escalera llegaba a un tercer piso. Me dijo que allí  solo subía ella, pero haría una salvedad, decidió llevarme hasta la mitad de la escalera. Mientras subíamos observé que en las paredes colgaban las  imágenes de los 22 Arcanos Mayores. Nos detuvimos en el escalón que llegaba hasta el Arcano, La Fuerza. Me explicó que la escalera llegaba a un salón donde ella se reunía con los maestros ascendidos de esta galaxia y de otras.  Me dijo que la vibración de ese espacio era tan alta que podía perderme en el tiempo si entraba allí sin estar preparada. Entendí perfectamente. Bajamos y me condujo hasta la cocina donde estaba la escalera por donde había llegado. El pescador estaba esperándome allí.

 





Antes de marcharme me tomó la mano y me colocó un caracol en ella; el Astraea Phobia: éste simboliza, “al encuentro de tu destino”. Le di las gracias por su hospitalidad y por su amabilidad. Entonces se acercó, me abrazó y nos besamos en las mejillas. Me dijo al oído: “identifica tu estrella y síquela, ella te llevará a cumplir tu destino.”

Desde ese día llevo colgada la Astraea Phobia de mi cuello, y cuando medito, la dibujo en mi tercer ojo...

Fin


***Ilustraciones

 Las fotos son de Las Cuevas de Camuy en Puerto Rico.